Tipos de Arco

Un arco largo es un tipo de arco similar o mayor a la altura del arquero, no es recurvado, y tiene unas palas relativamente delgadas que son de sección circular o en forma de “D”. El arco tradicional inglés está hecho de manera que su grosor sea al menos ⅝ de su anchura. Si su grosor es menor a ⅝ de su anchura, se le considera un flatbow (arco plano) en vez de un longbow (arco largo). Típicamente un arco largo es más ancho en la empuñadura. Los arcos largos han sido usados en la caza y en la guerra, por muchas culturas del mundo, especialmente en el arco inglés, durante la Edad Media.

Un arco corto o recurvado es un tipo de arco más corto, con palas recurvadas (una o dos curvas por pala), y más anchas. Tiene como origen Asia central, y es más manejable. Tiene mucho mayor rendimiento y precisión que el arco recto, por lo que con una menor potencia se obtienen mejores resultados. Por lo tanto no necesita tanta intensidad de entrenamiento como el arco largo. No fue utilizado con frecuencia en Europa, por lo que su uso es más desconocido.

El arco recurvo, también llamado clásico, es el único tipo de arco que se utiliza en los Juegos Olímpicos. Su funcionamiento es similar al arco tradicional. Su principal rasgo es que las palas tienen una doble curva, en forma de “S” (de ahí su nombre), lo que incrementa la fuerza del arco y suaviza el disparo. Se le permite añadir diversos aditamentos para incrementar su estabilidad y precisión, así como la colocación de visores (elementos para apuntar), y clickers (elementos para ajustar la abertura).

El arco de poleas está diseñado para reducir la fuerza que el arquero debe ejercer en el momento de abrir el arco con su espalda(escapula). La mayor potencia la alcanza aproximadamente en la mitad del recorrido de la apertura. Al llegar al final de la apertura, debido al sistema de poleas, la potencia se reduce entre un 60 % a 80 %, según el modelo de polea, lo que permite mantener el tensado y apuntar durante más tiempo con mucho menor esfuerzo. Esta característica permite utilizar arcos de gran potencia, lo que los ha convertido en muy populares para la caza. Contrariamente a los otros tipos de arco, en los cuales cuanto mayor es la apertura mayor es la potencia del arco, el compuesto siempre alcanza la misma potencia máxima y, además, esta puede regularse en más o en menos en un amplio rango. Debido a que el sistema de poleas impone un tope a la apertura, esta se regula mediante distintos sistemas para poder adaptarla a la anatomía del arquero. Los demás arcos tienen un amplio rango de apertura, siendo la única variación que se produce el aumento o disminución de la potencia final, proporcional a la mayor o menor apertura. Marcas conocidas de arcos de poleas son Hoyt, PSE, Mathews, Martin Archery y Bowtech.

Una ballesta es una variación del diseño general de un arco. En vez de que las palas estén en vertical, se montan horizontalmente, en una posición mucho más parecida a la de un rifle. El diseño de la pala puede también ser compuesto o recurvo pero el concepto de tiro es el mismo. La cuerda es tirada hacia atrás manualmente o con un algún dispositivo que reduzca la fuerza a aplicar hasta bloquearse. La cuerda permanece en esta posición sujeta por la nuez, mantenida solamente por medios mecánicos mientras que la energía almacenada por las palas se libera por un mecanismo de gatillo, disparando el proyectil.

El proyectil de ballesta no se denomina flecha, sino virote, y es mucho más corto y pesado. Su función principal es la de obtener un gran poder de penetración.

Si bien arco y ballesta pueden resultar parecidos a los ojos inexpertos, la técnica de tiro es diametralmente distinta, dado que, una vez cargada la ballesta, el tirador solo realiza un esfuerzo para mantenerla en posición y apretar el gatillo, mientras que el arquero debe permanecer apuntando mientras sostiene la cuerda y por lo tanto “retiene” la potencia del arco.

Debido a que un arquero requería un entrenamiento muy largo y un ballestero podía formarse rápidamente, en las guerras europeas, las ballestas desplazaron rápidamente a los arcos, máxime, teniendo en cuenta que podían crearse ballestas con potencias enormes (un gran poder de penetración), aunque su precisión fuera muy inferior a la del arco.

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